domingo, 29 de noviembre de 2009

"El Universo Holográfico", de Michael Talbot


Un libro imprescindible, sobre todo para quienes quieran una introducción general al estudio de los fenómenos “extraños”.


El libro recoge los trabajos de Pribram (neurofisiólogo) y Bohm (físico), en sus respectivos campos, y cómo da lugar al modelo de “universo holográfico”: la realidad, el universo, es como un holograma, en el que la participación de la mente de cada individuo es fundamental para “concretar” la realidad observable. A partir de la idea del orden implicado/explicado de Bohm (física), el autor repasa una serie de diferentes fenómenos anómalas o paranormales o parapsicológicos (el embrollo de la terminología puede acabar con cualquiera) y ofrece una explicación, o al menos la propone, para todos ellos: experiencias fuera del cuerpo, apariciones, percepción extrasensorial, etc. Aunque puedes no compartir las explicaciones del autor para todos los fenómenos y experiencias, este libro te ofrece la posibilidad de hacer un repaso general introductorio de muchos de ellos. Las referencias que incluye, además, son muy buenas. Este libro se merece una entrada mejor que esta, y la tendrá, pero mi intención es que la gente lo conozca y si puede, que lo lea.


Algunos datos sobre David Bohm: Físico teórico y ayudante de Albert Einstein. Profesor de la Universidad de Princeton. Publicó una explicación acerca de los mundos que a su juicio existen más allá del "cuanto" y sus asombrosas sugerencias sobre lo que pueden ser esos mundos. Bohm entabló una gran amistad con J. Krishnamurti en 1961 y esa relación parece haber tenido un importante efecto sobre el pensamiento de aquél, pues lo ayudó a desarrollar más aún sus ideas sobre las variables ocultas. De esta nueva evolución resultó en 1981 la publicación de su libro "Totalidad y Orden Implicado", que contiene ideas más recientes sobre lo que las correlaciones entre las partículas subatómicas sugieren acerca del universo (extraído de un artículo de Raúl Corral Quintero, El universo como holograma multidimensional y su conexión con la mente)

La contraportada del libro dice: “Michael Talbot nos desvela curiosos fenómenos que no tienen explicación para la ciencia moderna, pero que sí pueden interpretarse mediante la física cuántica o modelos como el paradigma holográfico. Según é, el universo es un gigantesco holograma, una proyección tridimensional que nuestra mente se encarga de recrear, y la realidad tangible de nuestras vidas cotidianas es realmente una ilusión, igual que una imagen holográfica. De esta manera, el tiempo y el espacio no son más que productos de nuestra manera de percibir, pero estamos tan “programados” para aceptar estos conceptos como categorías absolutas que nos cuesta incluso imaginarlo”.


Personalmente, la primera lectura de libro me ha gustado mucho. Hay cosas que apenas aparecen esbozadas (algunos temas, algunas investigaciones, etc.) y en otras ocasiones admito que la interpretación de ciertos fenómenos o experiencias mediante el modelo holográfico puede resultar algo chocante a quienes no hayan leído nada antes. Por otro lado, cuando habla sobre experiencias de tipo extrasensorial, es agradable contemplar cuál es su enfoque y cómo los presenta. De hecho, estoy pensado en organizar algún tipo de seminario en la facultad utilizando este libro como un material general (básicamente también porque está en español) y completando aquello que falte. Ya veremos que pasa.


Por ahora, ¡léanlo! Y mándenme sus opiniones si quieren, y entre todos podremos discutirlo.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Beca en parapsicología para estudiante universitario inglés


Un estudiante de la Universidad de Northampton ha conseguido una beca de 3.000 dólares para completar sus estudios de telepatía. El afortunado se llama Callum Cooper, y es alumno de último año de Psicología. La beca se la ha concedido la Parapsychology Foundation (USA). Su investigación trata sobre la posible existencia de las habilidades “psíquicas” y la vida tras la muerte. Este alumno espera llevar a cabo una investigación de doctorado, en 2010, sobre apariciones y alucinaciones.

La Universidad de Northampton acoge el Centro para el Estudio de Procesos Psicológicos Anómalos (Centre for the Study of Anomalous Psychological Processes, CSAPP), dentro de la Escuela de Ciencias Sociales. El CSAPP es uno de los pocos centros de investigación académica en parapsicología en el reino Unido.


Y es que estudiar en el Reino Unido conlleva interesantes ofertas, en relación con estudios en parapsicología y psicología anómala. Por ejemplo, en 2006, los estudiantes de la Universidad de Coventry tuvieron la oportunidad de realizar un curso, de dos años de duración, sobre "casas encantadas", percepción extrasensorial y la supervivencia tras la muerte del cuerpo físico. Tony Lawrence, el director de este curso afirmaba que el curso sería "controvertido, pero provocador", y que se centraría en "el terreno medio entre religión y ciencia".


Fueron 15 los alumnos de post-graduado los que participaron en este curso, para investigar lo paranormal utilizando métodos científicos. Lawrence señala que hay que prestar atención a lo que la gente está experimentando. Prometía que el curso sería "un examen honesto, sistemático de la evidencia de estas experiencias humanas".


Y estos son sólo algunos ejemplos. Los cursos, tanto de licenciatura como doctorado (o grado y post-grado) relacionados con parapsicología, experiencias anómalas y temas afines son muy comunes en varias universidades del Reino Unido. Cada uno centra su atención en aspectos determinados (metodología científica, fenomenológicos, etc.) pero sin duda ofrecen una interesante oportunidad de estudiar, desde múltiples perspectivas, este tipo de experiencias.

lunes, 29 de junio de 2009

Pseudo-escepticismo: Diccionario Escéptico, de R. Carroll

El “Diccionario Escéptico” es un documento escrito por R. Carroll, doctor en Filosofía. Está escrito originalmente en inglés, y hay traducción al español. Supuestamente sirve para dar definición “escéptica” de creencias extrañas y de cómo pensar críticamente sobre ellas. Los temas “estrella”, como no, son los relacionados con parapsicología, ocultismo, etc., que como buen escéptico de andar por casa, mete en el mismo saco. Su definición/explicación del término "parapsicología" indica claramente que no tiene idea o peor aún, como creo yo, que sí conoce el tema pero prefiere ofrecer una imagen distorsionada para engañar a la gente que lo lea. Veamos que dice (la traducción al español no es de lo mejor, pero bueno). En negro aparece el texto original del documento, y en azul mis comentarios.

DICCIONARIO ESCEPTICO: PARAPSICOLOGIA

La parapsicología es el estudio de fenómenos paranormales como la PES y la psicokinesis.

Error. La parapsicología NO es el estudio de los fenómenos paranormales (¿Qué es un fenómeno paranormal?) La PES y la psicokinesis no son fenómenos paranormales, si es que existen como tal. Pero al definirlos así se consigue: 1) unir parapsicología y paranormal, de modo que sea más fácil ridiculizar, y 2) asumir que hay unos procesos PES y PK y que son paranormales.

Los parapsicólogos son únicos, en el sentido de que dedican la mayor parte de su investigación a tratar de probar la existencia de cosas que se cree son inexplicables a través de las leyes de la naturaleza conocidas. La mayoría de las ciencias tratan de explicar fenómenos observables; la parapsicología trata de observar fenómenos inexplicables.

Decir que los parapsicólogos son “únicos” hace parecerlos como tontos, como los únicos que hacen la tontería de estudiar fenómenos “inexplicables”. No vamos a recodarle a este señor (recordemos, doctor en Filosofía) que si yo investigo algo es porque quiero saber más cosas de eso, y que por definición ese algo es al menos en parte inexplicable. La idea de este párrafo es decir que los parapsicólogos son tontos y no saben de ciencia. Habrá que decírselo al premio Nobel Brian Josephson, que investiga la interacción mente-materia (psicokinesis)

La metodología científica en este campo data, por lo menos, de 1882 con la fundación de la Sociedad para la Investigación Psíquica (Society for Psychical Research) en Londres. Sus miembros buscaron distinguir los fenómenos psíquicos del espiritismo e investigar a los médiums y sus actividades. Estudiaron la escritura automática, la levitación, y los reportes de actividad ectoplásmica y de poltergeists.

Vale, puede pasar, si no fuera por incompleto. Se le olvida al hombre señalar el hecho de que quienes formaban la SPR no eran un grupo de amigos para pasar el rato, sino miembros de la comunidad universitaria, principalmente de la Universidad de Cambridge, de disciplinas diversas como Psicología, Filosofía, Medicina, Física, etc.

La experimentación moderna en el área de la parapsicología se ha concentrado principalmente en la percepción extrasensorial (PES), en la psicokinesis (influencia mental en los objetos físicos) y en la proyección astral (viaje de la mente y percepción fuera del cuerpo).

No. El término “proyección astral” pertenece al esoterismo o al ocultismo, en todo caso, no a la parapsicología. Pero al unir PES – PK – viaje astral, consigue que el lector diga: “vaya seriedad, investigan los viajes astrales”; es decir, se consigue que la parapsicología aparezca de nuevo como algo esotérico, relacionado con el ocultismo, y por tanto los investigadores irán con linternas, chalecos, o peor aún, velas, biblias, ouijas, etc. Y no, quienes investigan en ESP y PK lo hacen en los laboratorios de sus universidades, que para algo son doctores y/o estudiantes en psicología, física, medicina, etc.

Los experimentos se llevaron a cabo en la Duke University en los 1930's bajo la tutela de Joseph Banks Rhine (1895-1980) y su trabajo es continuado en el Centro Rhine de Investigaciones (Rhine Research Center), en la Gran Bretaña en la Sociedad para la Investigación Psíquica y en Rusia en laboratorios de investigación. Estadounidenses, entre muchos otros, Charles Tart y Raymond Moody, siguen desarrollando los trabajos de Rhine.

Alucinante. O sea, que después de Rhine la investigación en parapsicología la han hecho la SPR de Londres, algunos rusos, Tart… y Moody. R. Moody escribió el famoso libro “Vida después de la Vida”, y su intención NO era demostrar que había vida después de la muerte, sino llamar la atención acerca de esas particulares experiencias que parecían tener lugar en la proximidad de la muerte. Esta información es incompleta.

La CIA y la milicia de los Estados Unidos han contratado a parapsicólogos y estudiado a supuestos psíquicos como Ingo Swann. Un experimento de un año de duración realizado en los Laboratorios de Investigación de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (el experimento VERITAC, el nombre de la computadora utilizada) fue incapaz de confirmar la existencia de la PES. Aquí se refiere, me imagino, al proyecto Stargate (espionaje psíquico).

La capacidad de síntesis del autor es increíble: resume años de investigación en la frase “han contratado a parapsicólogos y estudiado a supuestos psíquicos como Ingo Swann”. A la hora de dar datos, menciona sólo el experimento VERITAC (no digo nada de él porque no lo conozco lo suficiente). Pero nada más. Nadie le ha comentado a este hombre, entre otras cosas, los resultados de los experimentos de Targ y Puthoff publicados en la revista Nature, que dieron origen al proyecto Stargate.

Más investigaciones parapsicológicas se llevan a cabo en muchos otros lugares, incluido el Laboratorio del Sueño (Dream Laboratory) del Hospital Maimonides en Brooklyn, Nueva York; la Universidad de Nevada en Las Vegas; la Princeton Engineering Anomalies Research; y la Universidad de Edimburgo, en la cual su departamento de psicología mantiene la Cátedra Koestler de Parapsicología, y publica la Gaceta Europea de Parapsicología (European Journal of Parapsychology). Y existen más publicaciones parapsicológicas.

Bueno, un párrafo que está bien. Poca información, pero algo es algo.

La investigación en esta área ha sido tradicionalmente caracterizada por la incompetencia en el diseño de experimentos controlados apropiados y en la evaluación de los datos estadísticos, por decepciones (engaños) y fraudes.

“Ave María Purísima, sin pecado concebido”; quiero decir, que este párrafo es la típica cantinela de los falsos escépticos. Si nos damos una vuelta por los blogs y lo que escriben los falsos escépticos vemos que esta frase es la más repetida, pero no por ello más cierta. Como en cualquier área de investigación científica, hay experimentos en parapsicología que son mejores y peores. En ocasiones, a pesar de obtener resultados positivos, hay que descartarlos porque se observa, o al menos se sospecha, de que ha habido algún error o porque se ofrece una explicación desde la psicología, pongamos, que es factible como causa de los resultados positivos. Pero la estrategia funciona: acusar a los que investigan en parapsicología de incompetentes o de mentirosos hace que la investigación en parapsicología pierda prestigio y aparezca como algo en lo que “no hay que perder el tiempo”.

Y cuando se hacen experimentos controlados correctamente, usualmente arrojan resultados negativos, i.e., no han demostrado un solo caso claro de poder psíquico o fenómeno paranormal.

Un resultado positivo en un experimento NO DEMUESTRA la existencia de un poder paranormal, y quien afirme esto lo hace desde la ignorancia o desde la intención de ridiculizar. Un resultado positivo en un experimento bien realizado indica que ese resultado no puede explicarse por medio de hipótesis o explicaciones conocidas, nada más. Esto esta claro para quienes investigan en este ámbito, pero a Carroll le da igual, ya que la intención es relacionar investigación experimental con “poderes psíquicos”. Por tanto, si hay resultados positivos, pero no se tratan de hacer volar mesas, por ejemplo.

Los resultados positivos generalmente se pueden explicar con probabilidades (uno puede esperar que por azar haya series inusuales de "aciertos psíquicos") Si aquí se refiere a los experimentos de elección forzada (tipo cartas Rhine) su crítica es válida y aceptable. En experimentos con elección libre parece menos probable. Sin embargo, los experimentos con resultados negativos, como el realizado por Richard C. Sprinthall y Barry S. Lubetkin publicado en la Gaceta de Psicología (Journal of Psychology, vol. 60, pp. 313-318) el cual fue apropiada y cuidadosamente diseñado, es universalmente rechazado por los creyentes del psi. Investigadores que afirman haber obtenido resultados positivos con frecuencia ignoran o racionalizan sistemáticamente sus propios estudios si estos no arrojan resultados que apoyen sus pretensiones.

Se ve que Carroll no lee publicaciones sobre parapsicología, como Journal of Parapsychology, por ejemplo, en donde hay numerosos artículos con resultados negativos que son publicados con total tranquilidad, sin intentar racionalizar. Esto es mas de lo mismo, o sea, mentir.

Muchos, si no todos, los investigadores psi permiten el comienzo y paro opcionales; y todos limitan su estudio a investigar trucos (adivinar números o la figura de naipes, o "adivina qué estoy viendo") y charlatanes de salón.

Mentira. O bien Carroll no conoce las investigaciones sobre parapsicología o las conoce pero prefiere contar lo que le parece (me inclino por la segunda opción). El comienzo o paro opcional no se realiza (ya en la época de Rhine esto dejo de hacerse, porque efectivamente podía alterar los resultados). En los experimentos actuales el número de ensayos viene prefijado de antemano. En cuanto a lo de adivinar números o figuras de naipes, también es falso. Aquí vemos de nuevo como las críticas se centran en un tipo concreto de investigación: la investigación con cartas Zener, la cual no se realiza hace décadas. Y por si tantas mentiras y errores no son suficientes, pues se recurre al recurso favorito de estos “escépticos”: el insulto, con frases como “charlatanes de salón”. Curiosamente, a medida que uno va analizando lo que dice Carroll, vamos viendo quien es el charlatán…

Muchos se fascinan con los números y experimentan con otros trucos de salón que utilizan alta tecnología. En lugar de hacer que la gente utilice sus pensamientos para cambiar la luz de un semáforo de rojo a verde, tratan de que influencie generadores de números aleatorios en computadoras. Y cuando el investigador obtiene un poco de peculiaridad estadística especula que tal cosa es debida a poderes paranormales.

Ya hemos comentado en la entrada en que analizábamos el artículo de Alcock que esta critica al criterio estadístico, como en las investigaciones micro-PK, es una critica razonable.

Por otra parte, cuando los parapsicólogos afirman tener pruebas de un psíquico real, no pueden hacer que el psíquico reproduzca los asombrosos resultados de sus experimentos. Por ejemplo, J. B. Rhine afirmaba que Hubert Pearce, quien más tarde se convertiría en ministro Metodista, había identificado correctamente 25 cartas de PES en fila después de haberle prometido 100 dólares por cada carta que pudiera identificar correctamente. La única ocasión en que Pierce reprodujo sus supuestos poderes fue en otro experimento hecho por Rhine y J. G. Pratt, otro creyente. No sólamente Rhine y Pratt no tomaron precauciones para asegurarse de que Pearce no hiciera trampa, sino que además nunca contaron con alguien que examinara a Pearce independientemente. Como resultado, mucha de la literatura acerca de este caso trata de la integridad: los escépticos sugieren que el hacer trampa fue posible, y Rhine y Pratt se ofenden de que cualquiera cuestione su integridad y competencia, y más la integridad de su sujeto de estudio, el Sr. Pearce. Pero, después de todo, no habría ninguna controversia si Pearce hubiera sido examinado apropiadamente o por terceros que no tuvieran interés personal en la perpetuación de la idea de que la investigación paranormal algún día podrá arrojar resultados valiosos. No habría controversia alguna si Pearce hubiera demostrado públicamente sus poderes psíquicos. Lo más probable es que Pearce no haya demostrado públicamente sus habilidades psíquicas porque realmente no tiene ninguna.

El trabajo con “psíquicos” ha sido problemático siempre, efectivamente. Sin embargo, creo que debería realizarse mas trabajo con individuos “psíquicos” o “dotados” (no me gustan esas palabras). En cuanto a lo de que los escépticos sugieren que Pearce pudo hacer trampa, espero que no se refiere a lo que dijo Hansel (décadas después) acerca de que podría haber habido una trampilla, o que se podría haber visto por encima de la puerta, y cosas así. Esto lo dijo décadas después de los experimentos de la serie Pearce-Pratt, cuando incluso la disposición del edificio había cambiado; es decir, la critica de Hansel es una propuesta imaginada por él sin base empírica alguna.

Pearce, además, no era un ilusionista consumado como Uri Geller, otro testigo estrella para la defensa de la PES. Geller ha demostrado sus poderes al público: puede doblar cucharas y llaves con la mente, lo cual, como Randi lo ha hecho notar, es el camino difícil. Randi realiza el mismo truco y demuestra cómo se hace. Para tener un buen panorama de lo que ocurre en la investigación científica en la parapsicología en estos días, es recomendable leer los reportes de Randi sobre los estudios hechos a Geller por Russel Targ y Harold Puthoff [cap. 7 de Flim-Flam!] o leer el reporte de Martin Gardner acerca de su libro Mind-Reach [cap. 30 de Science: Good, Bad and Bogus].

Uri Geller no es testigo estrella de la ESP para nadie. Absolutamente para nadie. Repito que los que investigan en parapsicología son mucho más conservadores de lo que la gente cree. Pero es más de lo mismo: aquí Carroll vuelve a dar información errónea.

Recientemente, el trabajo de Charles Honorton y sus experimentos ganzfeld han sido propuestos como exemplos de estudios científicos cuya integridad no puede ser puesta en duda. Tal vez. Pero los datos resultantes de estos experimentos ilustran otro problema del que sufre mucha de la investigación parapsicológica: las correlaciones no establecen causalidad.

“Las correlaciones no establecen causalidad”: absolutamente cierto.

Encontrar una correlación que no sería pronosticada estadísticamente no establece un evento causal. Adicionalmente, aún si existe un evento causal, la correlación por sí misma no es de mucha utilidad a la hora de determinar en qué consiste dicho evento. Lo que puedas pensar que es la causa podría ser el efecto. O, puede existir un tercer factor desconocido que sea el causante del efecto observado. O, la correlación puede ser casual, aún si ésta es estadísticamente improbable en cierto sentido. La aparente correlación casual bien puede ser estadísticamente probable en una larga corrida de eventos. Así, el hecho de que un grupo de sujetos de prueba identifique correctamente con un índice de .36 las cuatro imágenes que alguien más ha visto, cuando .25 es el índice que la casualidad predice, no establece un evento causal. Desde luego, esto tampoco establece a la PES como la causa, si es que hay una. El evento bien puede ser causado por algo, pero la causa real puede ser algo bastante ordinario, como fraude, pistas no intencionales, o alguna tendencia predispositoria en materia de probabilidades. Si otros investigadores pudieran duplicar los resultados con estudios cada vez más rigurosos, entonces sería muy probable que se están midiendo eventos causales. Por tanto, el problema sería encontrar la causa. Quizás resulte ser una fuerza psíquica hasta ahora no detectada por la física, pero esto es bastante improbable. Desde el punto de vista de la física parece existir un problema mayor con la asunsión y alegado descubrimiento de algunos parapsicólogos de que la distancia espacial es irrelevante al ejercicio de la PES. Cada una de las cuatro fuerzas conocidas de la naturaleza se debilitan con la distancia. De este modo, como Einstein lo señala en una carta dirigida al Dr. Jan Ehrenwald: "Esto sugiere... una muy fuerte indicación de que una fuente no reconocida de errores sistemáticos puede estar envuelta [en estos experimentos de la PES]" (Garder, 1981, p. 153). El escéptico primero creería que la PES no existe a creer que existe una fuerza muy poderosa que no es detectable aún y cuando somos capaces de detectar sin ningún problema lo que debería ser una fuerza mucho más débil, la gravedad.

En otra entrada futura repasaremos la investigación Ganzfeld. Durante mucho tiempo ha sido la metodología “estrella” en ESP por sus buenos resultados, y también porque con cada critica la metodología se ha ido refinando. La controversia continúa actualmente, aunque en muchos casos es solo hablar en círculos, ya que mientras se sigue debatiendo sobre el Ganzfeld, no se hace mención en muchas de las criticas “escépticas” los experimentos con nuevas metodologías, como ocurre en este “Diccionario Escéptico” de Carroll.

Algo que la mayoría de los defensores del psi tienen en común es la fe.

ABSOLUTAMENTE MENTIRA. Decir que los investigadores se mueven por la fe es una sutil manera, o no tan sutil, de decir que estos investigadores están cegados a los datos y la evidencia, y se comportaran como fanáticos. Es una estrategia ampliamente utilizada por los “escépticos”.

Esto por sí solo da cuenta del por qué ellos persiguen y proveen montones de datos empíricos para apoyar sus afirmaciones pero desdeñan o trivializan toda la evidencia empírica que indica que están equivocados. Su fe no es una creencia irracional sin consideración y totalmente a despecho de la evidencia, su fe es la clase de fe controlada que marca alguna creencia religiosa. La evidencia cuenta, pero sólo si apoya su creencia; si no es así entonces no cuenta.

Cierto… pero para todo el mundo. Igual es para los “escépticos”. Por ejemplo, solo hay que ver las citas que Carroll incluye en este “Diccionario Escéptico”: Gardner, Randi…No cita ningún artículo o publicación sobre investigación experimental en parapsicología, salvo las que van en contra. Esta estrategia es típica de estos falsos "escépticos", que citan publicaciones científicas en contra de la parapsicología, pero cuando hablan de parapsicología suelen utilizar como fuentes de referencias anécdotas y/o textos sesgados.

Este razonamiento selectivo trivializa el concepto de evidencia y explica, en parte, por qué tantas de las pruebas empíricas para el psi están inadecuadamente diseñadas, controladas y administradas. También explica por qué tantas racionalizaciones e hipótesis ad hoc son puestas para justificar las fallas y confirmar sus hipótesis psíquicas. Los parapsicólogos tienen un entendimiento demasiado amplio de lo que cuenta como buena ciencia. Para muchos no parapsicólogos parece que no sólamente uno puede hacer ciencia negligente o ciencia basura, o inventar terapias dañinas, y salirse con la suya en la parapsicología; esto parece ser la norma. Por tanto, la parapsicología es un campo atractivo para una amplia gama de chapuceros con doctorados. Es una lástima, ya que su madre, la psicología, es un campo son muchos investigadores científicos competentes que contribuyen a un mejor entendimiento del comportamiento humano y al bienestar de muchos pacientes.

“La parapsicología es un campo atractivo para una amplia gama de chapuceros con doctorados”. De nuevo volvemos al insulto. “Chapuceros con doctorados” es una manera de decir que quienes investigan en parapsicología, a pesar de ser doctores en sus áreas respectivas, son unos chapuceros. Suponemos que Carroll opina que los doctores que van en contra de la investigación en parapsicología no son chapuceros, ¿no? Bueno, quienes los tengan, porque la principal figura que citan los “escépticos” es Randi, un ilusionista, quien además se llevó una reprimenda de la APA (asociación Psicológica Americana) por sus más que dudosos procedimientos para "desenmascarar" a los que investigaban en parapsicología.

Además, la investigación en parapsicología la realizan en su inmensa mayoría psicólogos, esto es, que se lleva a cabo en el seno de universidades. Pero Carroll prefiere insinuar que quienes investigan en parapsicología son contrarios a la psicología, como que la "mancillan" o "dañan", para así introducir en el lector de la imagen de un investigador en parapsicología que es completamente ajeno a la psicología, cuando en realidad es todo lo contrario.

domingo, 28 de junio de 2009

Parásitos de la Ciencia

Hace tiempo que vengo rumiando esta entrada, pensando sobre si debería escribirla o no. He aprendido que no merece la pena perder el tiempo con cosas sin importancia, y es mejor reservar las energías para desarrollar proyectos y actividades provechosas. Al final he decidido no sólo escribirla, sino que tal vez pueda convertirse en una especie de sección.

El nombre de Parásitos de la Ciencia ha sido seleccionado a conciencia y creo ilustra lo que quiero expresar. Un parásito es un organismo que se nutre de otro organismo, generalmente mayor, y no ofrece nada a cambio. Al menos éste es el sentido en que yo lo escribo.

En parapsicología hay numerosos parásito de la ciencia, que pueden agruparse en dos grupos que, aunque aparentemente diferentes, son en realidad las dos caras de la misma moneda, léase, obtener beneficio a costa de sacrificar la veracidad, el trabajo serio y la propia ciencia. La palabra “ciencia” vende, da prestigio, de ahí que estos parásitos se adhieran a ella, y no a otras palabras, como “garbanzo”, pongamos por caso.

¿Cuáles son estos dos grupos? Como he dicho, representan los dos extremos de un continuo. En un extremo tenemos a los “periodistas del misterio”, los “investigadores de lo paranormal”, y otros nombres parecidos. Los más conocidos ejemplos de este tipo son Iker Jiménez, etc., y revistas del tipo “Enigmas”, “Mas Allá”, “Año Cero”, etc. Creo que queda claro a quienes me refiero. En el otro podemos encontrar asociaciones como ARP-SAPC (Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico), Circulo Escéptico, etc., que no son más que franquicias de producción en serie de CSICOP, actualmente CSI (Comité para la Investigación Escéptica), de origen estadounidense. Este segundo grupo se caracteriza por el empleo de dos palabras en cada una de sus frases, en cada uno de sus párrafos, vengan o no a colación: son las palabras “escéptico” y “pseudociencia”.

¿Quiénes son estos grupos, o mejor, que representan? El primer grupo “representa” la investigación de lo “paranormal”, la parapsicología, esoterismo, magia, ocultismo y cualquier cosa que pueda presentarse de forma lo bastante atractiva como para vender mucho. Habitualmente señalan que “la ciencia no puede explicar estos fenómenos”, y frases similares. Suele ser el lugar donde en primer lugar acude la gente interesada en parapsicología, como yo mismo hice cuando era pequeño, con personajes como Jiménez del Oso, la revista “Espacio y Tiempo” (precursora de Enigmas) e incluso llegue a ver programas en donde salían unos jovencitos Iker Jiménez y Lorenzo Fernández (afortunadamente esa cinta de VHS ya no existe). También compraba “Enigmas”, “Mas Allá” y “Año Cero”. Con 19 años, cuando ya llevaba un año de carrera, las tiré todas a la basura. Es algo que recomiendo. El objetivo de estas revistas es vender cuanto más mejor, y para ello recurren una y otra vez a los mismos temas: los misterios de Egipto, las psicofonías, etc. Los artículos no están planteados para producir un conocimiento acumulativo, de modo que uno espere que en el número siguiente vera algo nuevo; no, los temas se repiten y los contenidos también: uno lee lo mismo sobre los misterios de Egipto en el número de enero que en el de julio, y así sucesivamente.

En cuanto al segundo grupo, en principio, es un grupo muy deseable. Uno espera que estas asociaciones, por decirlo de algún modo, “luchen” contra la cantidad de barbaridades que en demasiadas ocasiones se destilan del primer grupo. Enarbolan la bandera del escepticismo (ya digo que es una de sus palabras favoritas) y eso es bueno, porque escéptico, por definición es “el que duda”, y así uno espera que alienten el que la gente tenga en cuenta otras opiniones, que busquen información contrastada, etc. Pero no es el caso. Como he dicho, todas estas asociaciones, al igual que en otras partes del mundo donde existen asociaciones similares, son franquicias del antiguo CSICOP (Comité para la Evaluación Escéptica de las Afirmaciones de lo Paranormal) Suelen contar con la colaboración o apoyo de profesores universitarios, cosa normal, comprensible y deseable, y suelen copar todos los medios de comunicación disponibles: periódicos, televisión, etc. Como buenos parásitos, se pegan a entidades mayores, lo cual uno también encontraría normal si hicieran bien su trabajo. Entonces, ¿cuál es el problema? Habría que remontarse a los orígenes del CSICOP cuando el fundador abandono la asociación al año porque no estaba de acuerdo con la línea de acción que comenzaba a seguir: acoso y derribo de todo aquello que se salga de la ortodoxia. Pero no hace falta ir tan lejos. Ser “escéptico” (por supuesto, siempre entre comillas cuando nos referimos a estos individuos) da dinero. ¿Cómo? Es sencillo: primero hay que autoproclamarse como los guardianes de la verdad, del pensamiento crítico, de la lucha por la ciencia frente a las pseudociencias. Esto suele calar porque, efectivamente, tenemos el grupo primero de los “periodistas del misterio” y aún otro grupo peor, los brujos y videntes (tipo Bruja Lola, Paco Porras, etc.), lo cual hace que la gente interesada en el tema recibe y crea una información sin ninguna base, ni veracidad, proveniente en ocasiones de aprovechados, lo cual es un peligro, y bastante grande. Así, en especial en el ámbito académico, estas asociaciones son vistas como salvadoras, como individuos preocupados por la ciencia, y esto les lleva a recibir el apoyo de personas pertenecientes a ámbitos académicos, preocupados sinceramente por la proliferación de tonterías relacionadas con “lo paranormal” entre el publico en general. Pero hay más. El miedo. Este es el segundo “modus operandi” de estas asociaciones, y que yo mismo conozco de primera mano. Si usted, pongamos por caso, es un profesor universitario, o un investigador de un centro privado, por ejemplo, y decide realizar una investigación o actividad relacionada con la parapsicología, pero de un modo científico, serio, tiene dos problemas. Uno, que la ciencia es algo social, y que en el momento en que muestra interés en este tema ya lo miran de modo extraño. Y lo peor, que entonces su universidad, o su lugar de trabajo, puede recibir “atentos consejos”, cartas de estas asociaciones que señalan que lo que usted hace es pseudociencia. Y nadie en su sano juicio que pertenezca a un ámbito académico se arriesga a que lo relaciones con la parapsicología y demás. Bueno, yo si. Al final, lo que consiguen con todo esto es que sólo ellos (estas asociaciones) son las apropiadas para hablar de la parapsicología, solo ellos son escépticos y críticos. Mejor que ellos den la conferencia, mejor que ellos publiquen la columna, mejor que ellos decidan. ¡Ah!, y claro, cobrando.

Por tanto, vemos que ambos grupos, los “periodistas del misterio” y los “escépticos” tienen mucho en común:

1. Ambos grupos viven de lo mismo: la parapsicología, lo paranormal, las experiencias anómalas. Los primeros la venden rodeada de misterio, oscuridad y “susto”; los segundos lo atacan diciendo que no es científico y que solo ellos pueden hablar del tema.

2. Es curioso, pero si se piensa uno esperaría que el segundo grupo ya debería haber “acabado” con el primero. Pero no es así. ¿Por qué? Nadie mata a la gallina de los huevos de oro: las asociaciones “escépticas” necesitan a los del primer grupo (e incluso a los magos y videntes) para justificar su existencia, puesto que, por si solos, no producen nada, no pertenecen a la comunidad científica. Es patético, pero es lo que hay. Sinceramente, llego a sentir pena por estos “escépticos” que no han logrado alcanzar ninguna relevancia académica, ni llegar a formar parte de la comunidad científica, y que vuelcan su frustración de esa manera. Tal vez me equivoque, y la compensación económica que imagino obtienen (pago por cursos, conferencias, subvenciones) sea suficiente para ellos.

3. Los dos grupos producen cero investigaciones. Cuando digo investigaciones no me refiero hacerse una foto con un chaleco al lado de unas ruinas (con la ropa limpita, eso sí) ni tampoco citar consignas del CSICOP/CSI ni ridiculizar a quienes los hacen ni “asesorar” a las universidades que acogen actividades relacionadas con la parapsicología.

En fin, que esto es solo una opinión personal, pero sirva para hacernos una idea del panorama. Aparte de todo esto, existe una pequeñísima parcela (pequeña en nuestro país) en donde se encuentran personas interesadas sinceramente en las experiencias anómalas, y que no se sienten a gusto en ninguno de os grupos anteriores. Yo soy uno de ellos, pero no el único. Hay muchos más, fuera y dentro de las universidades. Trabajamos poquito a poco. Y que se apunte quien quiera.

jueves, 25 de junio de 2009

Instituto de Parapsicología – Naum Kreiman (Argentina)

He añadido un enlace al Instituto de Parapsicología de Argentina, que recoge los trabajos de Naum Kreiman, quien dirigió la conocida publicación Cuadernos de Parapsicología, actualmente bajo el nombre de Comunicaciones de Parapsicología.

Kreiman ha sido uno de los investigadores más prolíficos hasta la fecha en lengua hispana. Ha hecho aportes importantes en el aspecto metodológico y experimental. Su trabajo, y el trabajo del Instituto de Parapsicología, es un importante aporte a los estudiantes de parapsicología de habla hispana que no conocen la literatura en inglés.

Os recomiendo echar un vistazo a la pagina donde podéis encontrar varios artículos de Cuadernos de Parapsicología. Poco a poco irán añadiendo más en formato pdf.

Un saludo
Oscar Iborra

miércoles, 6 de mayo de 2009

Apuntes: Antecedentes de la investigación experimental en parapsicología

Esto es un resumen de una parte del material teórico que he empleado en los dos cursos de Introducción a la Investigación Empírica en Parapsicología que he impartido en la Universidad de Salamanca. Esta parte recoge los antecedentes de la investigación empírica, en concreto la creación de la SPR en la era de pleno apogeo del espiritismo. La mayor parte de este material ha sido extraído del libro "An Introduction to Parapsychology" (Irwin, 2003)

Establecimiento de la SPR

La SPR (Society for Psychical Research) se formó en Londres en 1882, “para examinar sin prejuicio o asunciones previas y de forma científica aquellas facultades del ser humano, reales o no, que parecen ser inexplicables si nos basamos en las hipótesis generalmente reconocidas” (Journal of Society for Psychical Research – JSPR) Estaba formada por una serie de eminentes académicos, principalmente de la Universidad de Cambridge. Estos científicos sentían que las implicaciones de los fenómenos en cuestión, tales como los que aparecían asociados con el Espiritismo y el Mesmerismo, eran demasiado importantes como para ser ignorados o rechazados.

Los factores que condujeron al establecimiento de la SPR fueron, principalmente:

- Cuestiones: ¿tienen los seres humanos una naturaleza espiritual? ¿Existe un alma o una parte de nosotros que sobrevive a la muerte?
- Ciertos fenómenos asociados con el Mesmerismo: Mesmer realizaba “pases magnéticos” sobre la gente e inducía estados similares a un trance. Algunas veces estas personas informaban experimentar fenómenos similares a los paranormales.
- Incremento de la popularidad del espiritismo.

En 1883 se establecen diversos comités para investigar los fenómenos que consideraron pertenecían al objeto de estudio de la SPR:

- Transferencia de pensamiento
- Mesmerismo
- Fenómenos físicos
- Casas encantadas
- Literario

En 1884 se crea la ASPR (American Society for Psychical Research). Uno de sus miembros fundadores y presidentes fue William James.

Una de las tareas iniciales de la SPR era el desarrollo de criterios precisos para la recogida de informes de experiencias psi espontáneas. El objetivo de la SPR era comprobar la existencia de los fenómenos paranormales a través de los informes de casos espontáneos, por lo que era importante asegurarse de que los informes aceptados eran indicadores de algo paranormal. El criterio más básico era que la experiencia debía registrase, por escrito u oralmente, antes de comprobar el contenido de la experiencia.

Los investigadores de la SPR contemplaban los casos espontáneos como un medio de comprobar la autenticidad de los fenómenos parapsicológicos, es decir, un medio de probar que se debían a factores paranormales. Junto con esta perspectiva, algunos investigadores de la SPR comienzan a examinar casos espontáneos buscando indicaciones de la naturaleza o características de las experiencias parapsicológicas. Esto es, a través del análisis del contenido de los casos los investigadores esperaban definir, por ejemplo, las circunstancias bajo las cuales tenían lugar cada tipo de experiencia parapsicológica, y obtener así alguna comprensión del modo en que los supuestos procesos paranormales operaban. Estas primeras investigaciones eran prácticamente dirigidas por la cuestión de autenticidad, aunque incluían aspectos sobre la investigación orientada al proceso e incluso la fenomenología.

El movimiento hacia la investigación experimental

Poco a poco los investigadores se van dando cuenta de que la autenticidad de ESP debe investigarse en condiciones controladas, esto es, en laboratorio, especialmente durante el primer cuarto del siglo XX. Los experimentos de respuesta libre, en donde el rango de posibilidades del objetivo es desconocido, ofrecen mayor contribución a la comprensión de los procesos subyacentes en las experiencias extrasensoriales. En el primer periodo de investigación la evaluación de los datos era cualitativa, y por tanto el contenido de autenticidad estaba limitado. También comienzan a darse cuenta de la necesidad de cuantificar la correspondencia entre respuestas y objetivos. Conlleva la representación de la ejecución del sujeto como puntuación numérica y evaluar la probabilidad de que esa ejecución se deba al azar.


En 1930 se publica “Mental Radio”, un libro que llegó a ser muy popular. Incluía un prólogo escrito por Einstein. Recoge los experimentos de telepatía realizados por Upton Sinclair, que consistían, en general, en que Sinclair realizaba un dibujo y al mismo tiempo su esposa, a distancia y sin contacto sensorial con Sinclair, realizaba otro dibujo. La idea de estas pruebas era que Sinclair influyera en el dibujo que hacía su esposa, de modo que ambos dibujasen lo mismo. La importancia de este libro es que suponía que la telepatía era como una especie de “onda mental” (de ahí el título, “Radio Mental”) que iba de la mente del emisor hasta la del receptor. Esta idea de una especie de “señal” psi ha perdurado a lo largo de los años, junto con términos como emisor, receptor, “transmitir” o “emitir”, etc. Incluso en experimentos recientes se siguen utilizando estos conceptos, aún cuando muchos investigadores no crean que exista ninguna señal de ese tipo.

Hasta esa fecha, poca credibilidad se daba a la autenticidad de estos fenómenos en la comunidad científica. Causas:

- sólo una pequeña parte del trabajo se realizó en universidades y fue publicado en fuentes que llegaran a otros científicos.
- el esfuerzo de investigación era esporádico y no coordinado: no había programa de investigación coherente, sostenido, ni un paradigma experimental de investigación.
- como consecuencia, se produjo una desunión entre miembros de la SPR y de la ASPR, debido a orientaciones diferentes: espirituales (SPR) frente a experimentales (ASPR)

lunes, 9 de febrero de 2009

Artículo. "Razones para permanecer dudoso de la existencia de psi", por James Alcock (III)

Las dos entradas anteriores sobre este mismo artículo han resultado muy largas. Intentaré resumir aún más el resto del artículo.

Siguiendo con la entrada anterior, el Alcock continúa exponiendo en su artículo algunas críticas a la investigación en parapsicología:

Multiplicación de entidades

Según Alcock, los parapsicólogos han inventado un número de entidades para explicar los fallos a la hora de producir datos consistentes y replicables:

1) si sólo algunos investigadores pueden obtener un efecto, y sólo algunas de las veces, mientras que otros investigadores utilizando métodos idénticos no pueden, esto se interpreta como un efecto psi-experimentador.

2) efecto cabras-ovejas: quienes creen en la existencia o posibilidad de psi obtienen mejores resultados (aciertan significativamente por encima del azar) en las pruebas ESP que quienes no creen; éstos fallan más de lo esperado por azar (es decir, la diferencia es significativa, pero en sentido contrario). A esto se le denomina psi negativo, y podría interpretarse como que estos sujetos utilizan ESP “inconscientemente” para fallar. Hay abundante literatura sobre las creencias en ESP, psi o parapsicología y un modo particular de responder a tareas de aleatoriedad (como son las cartas Zener) que ofrece una buena explicación a estos “aciertos” en los sujetos creyentes; pero no parece haberla para explicar los resultados “negativos”, aunque tal vez puedan ser explicados ampliando el mismo modelo.

3) efecto declinación: la ejecución en las tareas psi decae tras varios ensayos. Puede ocurrir al final de una serie, o en las últimas series de un conjunto. Incluso, si se observan los estudios de un investigador, podría observarse el mismo efecto (peores resultados en los últimos). Radin, en su libro Entangled Minds, afirma que esta declinación se observa en otros campos de investigación.

Alcock opina que todos estos efectos no son más que etiquetas arbitrarias, post-hoc, asignadas a resultados negativos inesperados, y lo considera un “serio problema si consideramos el estatus científico de la parapsicología”.


No-falsabilidad

Alcock afirma que el uso de estos efectos hace las afirmaciones sobre psi no falsables. Sin embargo, también son no falsables las acusaciones (hipótesis) del tipo “habrá habido fraude” o “usará un truco, aunque no sepamos cual” utilizadas frecuentemente contra determinados experimentos o investigaciones sobre parapsicología. Provenga de quien provenga, una buena crítica (o una hipótesis) ha de ser falsable.


Impredecibilidad

En general, los parapsicólogos no pueden hacer predicciones antes de realizar los experimentos y entonces confirmarlas. Entonces realizan afirmaciones post-hoc, señalando que ha tenido lugar otro evento psi cualquiera”.

Creo que hay experimentos que parten de predicciones previas establecidas, y que predicen que se obtendrán un resultado tal o cual. Por ejemplo, un experimento sobre DMILS – de los que tampoco habla Alcock – predice que cuando el agente “actúe” sobre el receptor, la respuesta fisiológica en cuestión variará según la intención del agente, y eso ocurre.


Falta de progreso

"No ha habido progreso, ni un crecimiento en comprensión. No han emergido patrones consistentes. El tamaño del efecto no ha crecido con el paso del tiempo como consecuencia del refinamiento de la metodología. No se ha desarrollado una teoría bien articulada apoyada por datos. De hecho, en lugar de producir una acumulación gradual de conocimiento y una evolución de una metodología cada vez mejor, cada década parece traer una nueva metodología o paradigma o programa de investigación que se presenta como el mejor o definitivo, pero que no es así".


Debilidad metodológica

El debate entre parapsicólogos y escépticos se basa normalmente en la adecuación de la metodología. Algunos parapsicólogos afirman que aunque se encuentren errores y debilidades metodológicas, es responsabilidad del crítico mostrar que ese error es el responsable de los efectos. La responsabilidad es siempre del investigador, de hacerlo bien, y fallos en el diseño o el procedimiento muestran que no se hizo bien. Aquí la respuesta es hacer el experimento de nuevo, y en parapsicología la replicación es difícil”.

Como en todas las áreas de investigación, en parapsicología hay experimentos buenos y malos. Pero cada vez más se ha mostrado que los resultados positivos no dependen de la pobre calidad experimental; diversos meta-análisis han indicado como los resultados de los experimentos psi no disminuyen a medida que la calidad experimental aumenta (Radin, 1997; 2007). Sin embargo esta es otra afirmación utilizada con frecuencia para señalar la “torpeza” de los investigadores en parapsicología.

"Si un fenómeno no es replicable, es cuestionable que haya ocurrido realmente. A pesar de su larga historia, la parapsicología carece de la evidencia necesaria para colocarse delante la comunidad científica para juicio (Hyman, 1977, 1985, 1989)".


Fallo para relacionarse con otras áreas de la ciencia

"Los parapsicólogos no parecen interesados en las contradicciones entre parapsicología y neurociencia (Kirkland, 2000)"

Quienes asumen que psi, si existe, es algún tipo de “señal” (que “viaja” desde el cerebro de un sujeto al de otro sujeto y este último “ve” sus pensamientos, emociones, etc.) tienen, obviamente, grandes problemas a la hora de implementar una teoría sobre “la señal de psi” a la luz de lo que sabemos actualmente sobre neurociencia. Pero no todos son partidarios de la idea de psi como “señal”. Particularmente, yo no lo soy. Sin embargo esa metáfora es muy utilizada, a veces incluso por quienes no están de acuerdo con esa idea, porque a niveles descriptivos es útil.


Desinterés en hipótesis competitivas

La parapsicología parece más focalizada en encontrar la anomalía que en explicar la experiencia. La retirada al laboratorio ha conducido a una focalización en desviaciones estadísticas que distraen a los investigadores de buscar otras explicaciones más prosaicas. Esto es muy malo, porque estas experiencias merecen un estudio por sí mismas, independientemente de si hay necesidad de acudir a explicaciones paranormales”. Alcock ha afirmado en varias ocasiones (p.e., Alcock, 1981) que incluso si psi no existe, debemos seguir esperando que la gente tenga experiencias en su vida diaria que parezcan psíquicas, y debemos ofrecer explicaciones sobre cómo estas explicaciones son el resultado de procesos normales, y en ocasiones anormales, del cerebro. Otros muchos psicólogos (Beyerstein, 1987-8, 1988; Blackmore, 1982; Marks, 2000; Neher, 1990) han proporcionado también detalladas explicaciones sobre cómo procesos psicológicos normales y anormales son capaces de producir todos los elementos de las experiencias paranormales. En el mismo número en que se publica este artículo hay artículos en esta línea, que revisaremos más adelante.


¿Puede resolverse la cuestión psi?

Alcock plantea una cuestión muy interesante:

“¿Qué evidencia puede uno producir con respecto a “no probar” la hipótesis psi? Ciertamente no estudios cuidadosamente ejecutados que fallan a la hora de replicarse, que fallan a la hora de producir alguna evidencia de psi. Estos son fácilmente explicados en términos del “efecto experimentador” o simplemente ignorados (…) Los parapsicólogos ni pueden decirnos bajo qué circunstancias no ocurre psi, si psi es real, ni pueden decirnos como sería posible no probar su existencia”.

Hace tiempo pensé, como consecuencia de mi descontento sobre los experimentos en parapsicología, que tal vez fuera mejor opción no crear experimentos para “capturar” psi, sino desarrollar experimentos que nos permitieran “acotar” un espacio o lugar – unas características – en el cual psi, si es real, se produzca. Es decir, atendiendo a las experiencias espontáneas y asumiendo que psi exista, no sería más producente decir “si estas condiciones están presentes – factores de personalidad, contenido emocional en la experiencia, etc. – entonces observaremos psi”. Sin embargo, esto puede considerarse ya hecho en los experimentos que estudian el comportamiento de individuos que creen en psi. Sin embargo, según los casos espontáneos, son muchas las personas que tienen estas experiencias sin ser creyentes en psi.

Brugger & Taylor afirman: “aunque psi se desvanezca de la escena como proceso de transferencia anómala de información, continuaría como un fenómeno de probabilidad subjetiva digno de investigación científica

No sólo estoy absolutamente de acuerdo con ello, sino que espero incluir esa línea, en mayor o menor medida, dentro de mi propia tesis sobre el comportamiento aleatorio, el azar y la incertidumbre en psicología.

Son muchos los psicólogos que han abandonado con el tiempo la posición de la parapsicología para moverse hacia posiciones más escépticas, como Blackmore o Wiseman. Yo mismo, con respecto a la mayoría de la investigación psi en laboratorio, hace ya algún tiempo que empecé a mostrarme descontento por unos experimentos que a medida que he ido revisándolos me han parecido cada vez menos acertados, poco representativos de cómo psi, si existe, funciona en el mundo real, en las experiencias espontáneas (y aquí me refiero únicamente a experiencias de ESP y PK). Hay otros experimentos que aún me parecen interesantes, en especial aquellos que trabajan con registros fisiológicos como variable dependiente, y en general los que intentar estudiar psi inconsciente (experimentos en los que el individuo no sabe que está participando en un estudio ESP o PK, en los que no se le pide una respuesta explícita, no se le pide que “adivine” o “influya”).

miércoles, 4 de febrero de 2009

Artículo: "Razones para permanecer dudoso de la existencia de psi", por James Alcock (II)

2. Definición de constructos

Problema en términos de definir y medir fenómenos psi específicos. El problema surge porque los fenómenos psi están definidos principalmente en términos de lo que no son.

Para una definición en positivo sería necesario saber cómo funcionan los fenómenos psi, si existen.

En parapsicología los fenómenos están definidos negativamente, en términos de descartar explicaciones normales. Descartar todas las explicaciones normales no es tarea difícil. Podemos no ser conscientes de todas las posibles explicaciones normales.

Si todas las explicaciones normales han sido descartadas, ¿qué es psi? Desgraciadamente, es sólo una etiqueta. No tiene una definición que vaya más allá de decir que todas las explicaciones normales han sido aparentemente eliminadas. Los parapsicólogos generalmente presuponen que tiene algo que ver con alguna habilidad de la mente para trascender las leyes de la naturaleza tal y como las conocemos, pero esto es muy vago para ser útil para que sea útil para la exploración científica. Algunos parapsicólogos, conscientes de la problemática de la definición en negativo, prefieren eludir la cuestión y centrarse en “anomalías”. Así, los efectos psi son hallazgos anómalos que no deberían ocurrir si la actual visión científica del mundo es acertada. Estas anomalías no son de cualquier tipo, sino que implican, de un modo u otro, a la mente.

Irwin propone una definición positiva en términos de apariencias. Alcock no habla de ella. Como dice Irwin, un problema de la definición en términos de apariencias es que podrían entrar como objeto de estudio las actuaciones de mentalistas y prestidigitadores.

Las observaciones anómalas que no encajan con la teoría aceptada son vitales para el progreso científico, porque nos fuerzan a modificar nuestras teorías y obtener datos adicionales hasta que puedan ser entendidas y acomodadas en una teoría revisada. En ocasiones, las anomalías conducen a cambios tan fundamentales en la teoría que los filósofos de la ciencia hablan en términos de cambio de paradigma.


Cuando los parapsicólogos buscan establecer su materia de estudio en términos de anomalías, es algo diferente a como surgen las anomalías en la ciencia. En la corriente principal de la ciencia, uno no busca anomalías deliberadamente; se presentan por sí solas.

A ver, este argumento es un poco extraño. Primero, sí hay casos en los que han aparecido anomalías donde no debían, como los experimentos sobre priming que dieron pie a los de precognición con registros fisiológicos. Esto es psi como variable extraña. Segundo, no se trata de buscar anomalías “a la fuerza”. Por ejemplo, hay personas que dicen que han soñado algo que luego ha tenido lugar, o que han “sabido” no saben como algo que ha ocurrido en otro lugar o a otra persona. Entonces es eso lo que se busca, esa anomalía (y es una anomalía porque lo que se acepta como válido en el funcionamiento del mundo excluye que esas cosas pasen). No se hace un experimento de telepatía para buscar de forma forzosa anomalías, sino que se hace para ver si podemos obtener esa experiencia bajo condiciones de control. Otra cuestión es cómo definimos que hemos obtenido esa experiencia o resultado: estadísticamente, etc.

Psi puede considerarse como: anomalías de la consciencia (de la experiencia tal vez sea mejor) que se han observado en casos espontáneos y se están intentando obtener en laboratorio.

Son inesperadas y no predichas por la teoría actual, eso es por lo que se les llama anomalías. Ninguna anomalía psi se ha presentado por sí sola en el curso de la investigación en la corriente principal de la ciencia.

No estoy de acuerdo. Aconsejo buscarlas. Yo lo haré en cuanto tenga tiempo. Ya tengo algunas ideas de por dónde buscar.

En su lugar, los parapsicólogos tratan deliberadamente de generarlas. Son el objetivo de mucha investigación parapsicológica y son sólo etiquetadas como anómalas por la ruta circular de considerarlas imposibles si la ciencia actual es exacta y completa.

Los parapsicólogos necesitan ser capaces de proporcionar una definición positiva de psi, decirnos cómo identificar las “anomalías” psi de otro modo que no sea la exclusión, y decirnos cómo descartar psi, cómo saber cuando está ausente. A causa de su definición negativa, no sabemos cuándo psi puede ocurrir, y cuando no ocurrirá. No hay modo, según se afirma, de que psi pueda ser bloqueada o atenuada por el investigador, y así no podemos comparar condiciones donde psi podría no ocurrir con aquellas en las que, si psi existe, pueda ser observada. Además, dado que se afirma que la influencia psi puede ocurrir sin verse atenuada en función de la distancia, y que puede ocurrir atrás y adelante en el tiempo, llega a ser imposible “controlar” reamente las condiciones de un experimento.

3. Fallo en alcanzar replicación

La replicabilidad en sí misma en un concepto complicado. Repetir simplemente un experimento y conseguir los mismos resultados no es suficiente, porque errores o auto-engaños que pueden haber tenido lugar en el primer caso pueden haberse producido también en la repetición del experimento (Hyman, 1977). El concepto de replicabilidad implica que los investigadores en general, con la experiencia y el equipo adecuado, deberían ser capaces de reproducir los resultados.

Los parapsicólogos nunca han sido capaces de producir un experimento exitoso que científicos neutrales, con las habilidades, el equipo y el conocimiento apropiados puedan replicar.

¿Quiénes son los “científicos neutrales” a los que hace referencia? Supongo que él mismo y similares, y de ahí se toma la libertad de extenderlo a todos los demás (no parapsicólogos). Dos cosas: primero, sí se han replicado resultados; segundo, decir que nunca se ha conseguido replicar un experimento en parapsicología, en una revista como en la que se publica este artículo, tiene el efecto deseado: distorsionar. Además, decir que nunca han conseguido un resultado que un investigador escéptico pueda replicar, es una excelente estrategia (digo excelente porque funciona, cuestiones éticas aparte por desgracia) para crear la imagen de los parapsicólogos como poco científicos y “tontos” que no saben hacer un experimento, porque luego llegan investigadores escépticos y no obtienen lo mismo. No hay que olvidar que el escepticismo, cuando es dogmático, como el propio Alcock señala que ocurre en ocasiones, se convierte no sólo en algo inútil sino contraproducente, ya que se cierra ante la nueva evidencia.

Alcock utiliza la expresión “científicos neutrales”. Así consigue crear la imagen de los parapsicólogos como científicos no neutrales, guiados por sus convicciones acerca de la creencia en fantasmas y monstruos del lago Ness. Esta es una estrategia empleada con mucha frecuencia. Este tipo de expresiones, en revistas como ésta, aseguran y mantienen la visión de los investigadores en parapsicología como investigadores menos capaces, menos científicos.

Otra cuestión es: ¿cuántos científicos neutrales, como dice Alcock – o sea, escépticos – se han tomado la molestia de intentar replicar los experimentos? Por ejemplo, la respuesta en España es simple: ninguno. Sin embargo eso no parece ser un impedimento para que abunden los científicos escépticos hacia la parapsicología. ¿Ha hecho Alcock algún experimento? Los escépticos no suelen mencionar el hecho de que uno de sus principales adalides, Ray Hyman, esté actualmente de acuerdo con varios investigadores en parapsicología en el hecho de que los resultados de los experimentos en parapsicología no son explicables por pobres diseños, errores metodológicos o estadísticos, etc. (los argumentos escépticos usuales), y que se trata de algo genuino a explicar. Desde luego, que pueda ser algo genuino no implica que sea algo paranormal.

Varios de los artículos de este volumen tratan el problema de la replicabilidad en la investigación psi:

1) A. Parker reconoce la inconsistencias problemáticas en parapsicología que reflejan fallos para replicar y situaciones en las que algunos experimentadores, pero no otros, pueden replicar un conjunto de resultados. Para Parker, estas irregularidades reflejan posibles propiedades de los fenómenos psi, tales como el efecto psi-experimentador. “Cuando hay un fallo a la hora de replicar, no es apropiado meterse en la circularidad de asignar a este fallo una etiqueta (efecto psi-experimentador), y entonces implícitamente sugerir la etiqueta como explicación. Dado que no hay otra forma de definir o identificar el efecto psi-experimentador, no tiene valor explicativo. Usarlo como posible explicación sólo conduce a una tautología: sustituyendo la definición de efecto psi-experimentador, uno consigue “el fallo a la hora de replicar puede ser una manifestación de que “un investigador falla a la hora de replicar un hallazgo que otro investigador había realizado””. Este razonamiento circular excluye del debate un posible aspecto fructífero de investigación, en términos de comprender las razones, que no sean psi, que puedan explicar el hecho de que diferentes experimentadores obtengan diferentes resultados”

2) con respecto a ESP en Ganzfeld, Parker dice: aunque encuentra desviaciones estadísticamente significativas de la hipótesis nula en los datos agregados que ha examinado, la heterogeneidad de los resultados a lo largo de los experimentos deja dudas sobre la futura replicabilidad del fenómeno fuera de la parapsicología.

3) Sherwood y Roe revisan los estudios del Maimonides. Los datos de la revisión son muy liosos. La falta de replicación es rampante. Los autores concluyen que en general, los estudios del Maimonides fueron más exitosos que los posteriores, pero que puede ser debido a diferencias procedimentales.

Los estudios posteriores sí usaron una metodología diferente, como lo de dormir en casa y no despertar tras cada sueño REM que de por sí, comparada con la de los estudios del Maimonides, ya los convierte en peores, principalmente porque el recuerdo de los sueños (aspecto clave) es peor. Es importante aquí el aspecto económico: estos procedimientos posteriores al Maimonides eran más baratos.

Los autores indican que “el trabajo más reciente se ha centrado en la cuestión de si los métodos de consenso son superiores a la ejecución individual. Con procedimientos de juicio de consenso, la respuesta de un número de individuos se combinan para obtener un juicio único”. Para los escépticos, esto es un extraño giro de acontecimientos. El fenómeno de investigación es la alegada habilidad de algunos individuos para obtener información de modo paranormal mientras duermen. Como la investigación no puede demostrar esto claramente, los investigadores eligen complicar la situación combinando información de diferentes sujetos.

4) El artículo de Jeffers trata también directamente sobre la cuestión de la replicabilidad. Jeffers es profesor de física, e interesado por los experimentos de Jahn, intentó una replicación, investigando el posible efecto de psi sobre la interferencia de luz. En un monitor aparecía una barra de luz, cuyo tamaño venía determinado por un proceso cuántico, y los sujetos del experimento trataban de influir en el tamaño de la barra. Presentó el experimento a Alcock, quien hizo algunos comentarios sobre el mismo, y Jeffers lo tuvo en cuenta y lo modificó. No se obtuvieron resultados positivos.

Lo que aquí dice Alcock es que los parapsicólogos no han tenido en cuenta este estudio, porque no ha tenido resultados positivos. Recordemos que la PA fue la primera en adoptar la política de informar tanto de experimentos exitosos como no exitosos, y que en revistas de parapsicología, y libros, se informa de experimentos que no obtienen resultados positivos.

De nuevo algo que ya hemos dicho. El experimento, como es aceptado tras su revisión por Alcock, es bueno. ¿Por qué no lo revisó alguien más? Todos los experimentos de parapsicología están mal hasta que los revisa un escéptico, y entonces ese escéptico dice lo que está mal y como debería hacerse para estar bien. Pero parece que nunca un escéptico consulta a otro. ¿Cada “escéptico” es autosuficiente?


En un intento de replicación de los estudios de Jahn en los que participaban investigadores de dos universidades alemanas, y el propio laboratorio de Jahn, no se obtuvieron resultados positivos en ninguno de los tres (Jahn & col., 2000). A posteriori (post-hoc), encontraron algunas anomalías en el patrón de datos que según ellos merecen experimentos y modelos teóricos más sofisticados para comprender “el fenómeno básico implicado”.

Esto mismo es un ejemplo de cómo los parapsicólogos sí informan de resultados negativos (aunque se realicen, según Alcock, deducciones post-hoc).



Artículo: "Razones para permanecer dudoso de la existencia de psi", por James Alcock. (I)

Con esta entrada quiero comenzar una sección, una tarea, dedicada a presentar algunos artículos sobre parapsicología que probablemente no lleguen a la mayoría de la gente interesada, tanto porque se publican en revistas científicas a las que no accede el público en general como por el hecho de estar en inglés. Se trata de artículos científicos, que recogen investigaciones, revisiones, opiniones, etc., acerca de la investigación en parapsicología.

Este primero es un artículo imprescindible, en mi opinión. Está escrito por James Alcock, psicólogo. Expone una revisión de crítica de parte de la investigación en percepción extrasensorial (ESP) y los motivos por los que – y es lo que da título al artículo – debemos mantener dudas acerca de la existencia de psi. Este artículo fue publicado en un número de la revista Journal of Consciousness Studies, una importante revista científica sobre el estudio de la consciencia. El número completo lo forman artículos sobre parapsicología. En realidad, todos los artículos de este número especial son buenos, de modo que los revisaremos sucesivamente en otros momentos.

Considero algunos de sus comentarios y de sus indicaciones muy acertadas, aunque estoy en desacuerdo con otras muchas de sus afirmaciones. A pesar de esto, me parece un artículo relevante y necesario que sea conocido por quien esté interesado en la investigación empírica en parapsicología.

Nota: En términos generales, “hipótesis nula” se refiere a que en una situación (estudio) en que queremos comprobar mediante un experimento si, por ejemplo, un fármaco tiene un efecto significativo sobre una población clínica, la hipótesis nula es la que afirma que el fármaco no tiene ningún efecto, y que el grupo experimental (que recibe el fármaco) no muestra diferencias con el grupo control (que no recibe el fármaco y con el que se compara el grupo experimental) Así, si decimos que aceptamos la hipótesis nula estamos diciendo que el experimento muestra que no hay diferencias entre los grupos (que el fármaco no funciona). Si observásemos diferencias entre el grupo experimental y el grupo control, rechazaríamos la hipótesis nula.

En relación con psi, la hipótesis nula es la que afirma que psi no existe; la hipótesis experimental (la alternativa) que psi sí existe. Aquí la cuestión versaría sobre la autenticidad de psi, más que sobre las propias experiencias o resultados, ya que podemos obtener resultados positivos en un experimento de telepatía pero, si no se ha hecho bien, esos resultados pueden ser explicables, por ejemplo, en términos psicológicos o estadísticos. Por tanto, cuando Alcock dice de “dar una oportunidad a la hipótesis nula” se refiere a que expone sus razones para aceptar la hipótesis nula, es decir, para afirmar que psi no existe.

Artículo:
Give the Null Hypothesis a Chance: Reasons to Remain Doubtful about the Existence of Psi.
James E. Alcock.
Journal of Consciousness Studies, 10, No. 6–7, 2003, pp. 29–50


(Traducción del título: “Dar una oportunidad a la hipótesis nula: Razones para permanecer dudoso acerca de la existencia de psi”)

(El texto en azul corresponde a un resumen del artículo; el texto en negro son comentarios míos. Agradeceré enormemente los comentarios vuestros)

El análisis del artículo no es exhaustivo: no incluye las investigaciones en psi inconsciente, DMILS (interacción con sistemas vivos), precognición con registros fisiológicos, “cerebros conectados” (actividad encefalográfica coincidente en individuos aislados sensorialmente, de modo que la actividad cerebral de un sujeto ante la presentación de un estímulo determinado es la misma que la del otro sujeto a quien no se le presenta ese estímulo) y no habla de “visión remota” (un tipo de diseño de investigación en ESP, con metodología de respuesta libre). Tampoco incluye las investigaciones en PK (ver esta entrada para revisar la terminología)

Todos los autores de este número comparten un profundo respeto por la ciencia y están comprometidos con el método científico como la aproximación apropiada para explorar la realidad. Lo que los distingue es su creencia a priori en la probabilidad de que existan los fenómenos psíquicos, lo que puede influir en la evaluación de la adecuación de los protocolos utilizados en la investigación parapsicológica y en la calidad de los datos obtenidos.

Aquí presupone que los creyentes en psi son más tontos. Este argumento es muy utilizado por ciertos investigadores, y ciertos sectores, aunque carece de base expuesto así. No es cierto que quienes creen en la posibilidad de que psi sea algo real sean individuos con menos formación académica o menor nivel educativo; por poner un ejemplo, Brian Josephson es un premio Nobel en Física, de la Universidad de Cambridge con un gran interés en la psicokinesis, como demuestra su proyecto de investigación “Mind-Matter Unification Project” (Proyecto de Unificación Mente-Materia). Sobre el tema de las creencias hablaremos en otra ocasión.

“Los miembros de la comunidad científica que tiene poca familiaridad con la parapsicología con frecuencia no son conscientes del amplio espectro de opiniones, experiencia y grado de respeto por la ciencia que existe entre los que se llaman a sí mismos parapsicólogos. En un extremo están los que colaboran en este volumen. En el otro, los escritores e investigadores que no consideran a la ciencia como herramienta adecuada para la investigación, y que basan sus conclusiones únicamente en testimonios de casos espontáneos”.

Alcock señala que estas personas no aparecen en este volumen especial, y que los parapsicólogos que utilizan el método científico no consideran a los otros como similares a ellos, ni quieren que se les confunda. Es curioso sin embargo como ambos grupos suelen ser confundidos y considerados el mismo, y con mucha frecuencia esto lo hacen los – mal llamados – escépticos, como una estrategia para desprestigiar a los investigadores serios. En general, y en nuestro país en particular, los conocidos popularmente como “parapsicólogos” o “investigadores” pertenecen claramente al segundo tipo que señala Alcock.

Alcock señala que “hay también un espectro de opinión, experiencia y grado de respeto por la ciencia entre los escépticos, y de nuevo, aquellos que se hallan en un extremo quienes únicamente hacen una mueca de desprecio a la ligera ante cualquier mención de lo paranormal, o aquellos cuyo dogmatismo muestra una incapacidad o indisposición a ser objetivos, tampoco se encontrarán en este número especial. Así, para el lector escéptico, hago hincapié que estos autores parapsicológicos están en nuestro campo, el campo científico. Creen en la ciencia y se esfuerzan por aplicarla” Se refiere aquí a los autores de los artículos que componen en número de la revista en la que aparece este artículo y que, como he dicho más arriba, versa totalmente sobre investigación en parapsicología.

Alcock afirma que no ha encontrado aún ninguna evidencia empírica que le persuada de la existencia de los fenómenos paranormales. Es habitual encontrar esta afirmación entre los escépticos, como si hubiera que convencerlos a ellos personalmente, y si eso no se logra, entonces no hay nada que hacer. Es un argumento no válido, pues se basa en el hecho de que “no me han convencido a mí, que soy científico, que soy escéptico; entonces no tienen nada”.

Alcock señala una importantísima cuestión: “para mí, como psicólogo, estas experiencias en sí mismas – los informes de percepción extrasensorial y similares – son fascinantes por sí mismas, incluso si, como presumo, no sean paranormales, porque pueden decirnos mucho sobre cómo funciona nuestro cerebro y sobre nuestras creencias, necesidades y expectativas”. Alcock no es el único, ni el primero, en decir esto. Este punto de vista es el que yo defiendo, y la razón por la que creo que la parapsicología merece una investigación seria.

Alcock describe de una manera excelente el trabajo de la parapsicología: señala que para cada artículo incluido en la publicación considerará “si sus conclusiones apoyan la hipótesis psi (que los fenómenos psíquicos, o fenómenos psi, existen) o si están más en línea con la hipótesis nula (esto es, que los resultados observados – en los experimentos – ocurren de forma natural y no tienen nada que ver con psi)”. Claro y simple.


Razones para permanecer dudoso de la existencia de psi

1. Falta de definición del objeto de estudio

¿Qué es lo que está siendo estudiado, y cómo se definen los fenómenos estudiados? Fantasmas, levitación y canalizadores en trance, ¿son parte del rango aceptado de las materias de estudio? Si se desafía a la corriente principal de la ciencia a considerar seriamente las afirmaciones de la parapsicología, de qué afirmaciones estamos hablando: ¿apariciones de fantasmas o cambios pequeños pero estadísticamente significativos en la distribución del resultado de un RNG en un experimento de laboratorio?


Lo que se incluye bajo “parapsicología” varía dependiendo de quién lo haga. En especial, quienes viven (económicamente) de la parapsicología tienen especial interés (económico) en hacer de la parapsicología lo más oscuro, sobrenatural, misterioso y truculento posible, para que su imagen sea atractiva, llame la atención. Por otro lado, quienes se dedican a criticar sistemáticamente y de modo no constructivo a la parapsicología suelen ser conscientes de la diferencia éntrela parapsicología popular y la parapsicología empírica, pero prefieren meterlo todo en el mismo saco.

Hay gran variedad en la opinión de qué constituye el objeto de estudio de la parapsicología (…) Todo esto refleja el hecho de que hasta el punto en que la parapsicología constituye un campo de investigación, es un campo sin un núcleo de conocimiento básico, un conjunto principal de constructos, un conjunto básico de metodologías y un conjunto básico de fenómenos demostrables y aceptados que todos los parapsicólogos acepten. Es más, considero dudoso que los parapsicólogos estén de acuerdo entre ellos mismos acerca de qué experimentos o demostraciones en la literatura constituyen el mejor caso de psi.

Evidentemente esto dependerá de qué incluyan dentro de parapsicología, pero sí hay acuerdo dentro de ESP o PK, por ejemplo.

Esto distingue inmediatamente a la parapsicología de otros campos de investigación científica, en los que hay siempre un núcleo común de conocimiento así como demostraciones clave que pueden fiablemente ser producidas y enseñadas, incluso cuando puede haber controversia sobre varios conceptos y resultados de investigaciones en las fronteras del campo.

Tal vez sería provechoso limitar como contenidos de la parapsicología los campos de ESP y PK porque pueden ser estudiados en laboratorio, y dejar el grupo survey fuera, o al menos promover un estudio más fenomenológico paralelo a la psicología, o junto con ella; incluso, mejor aún, desde ella. Recordemos que, en general, los casos de apariciones y poltergeist, y los médiums fueron de lo primero en estudiarse cuando se fundó la SPR (Society for Psychical Research), y que eran estudiados por los científicos de entonces, fruto de ese avance de la ciencia y del espíritu científico. Pero tal vez nos encontremos ante cuestiones que no sean susceptibles de ser estudiadas por la ciencia, no al menos por el método científico dominante – en el que no tienen cabida cuestiones espirituales, trascendentales, a no ser que pasen por el tamiz del reduccionismo empírico – Pensemos que las cuestiones sobre la supervivencia del alma, o similar, tras la muerte, y la comunicación con seres fallecidos es algo que ha sido del interés del ser humano desde el principio, y que tal vez somos algo presuntuosos si pretendemos responder a esas cuestiones – Cuestiones, con mayúsculas – del ser humano aplicando algo tan pobre – para estas cuestiones al menos – como el método científico.