lunes, 29 de junio de 2009

Pseudo-escepticismo: Diccionario Escéptico, de R. Carroll

El “Diccionario Escéptico” es un documento escrito por R. Carroll, doctor en Filosofía. Está escrito originalmente en inglés, y hay traducción al español. Supuestamente sirve para dar definición “escéptica” de creencias extrañas y de cómo pensar críticamente sobre ellas. Los temas “estrella”, como no, son los relacionados con parapsicología, ocultismo, etc., que como buen escéptico de andar por casa, mete en el mismo saco. Su definición/explicación del término "parapsicología" indica claramente que no tiene idea o peor aún, como creo yo, que sí conoce el tema pero prefiere ofrecer una imagen distorsionada para engañar a la gente que lo lea. Veamos que dice (la traducción al español no es de lo mejor, pero bueno). En negro aparece el texto original del documento, y en azul mis comentarios.

DICCIONARIO ESCEPTICO: PARAPSICOLOGIA

La parapsicología es el estudio de fenómenos paranormales como la PES y la psicokinesis.

Error. La parapsicología NO es el estudio de los fenómenos paranormales (¿Qué es un fenómeno paranormal?) La PES y la psicokinesis no son fenómenos paranormales, si es que existen como tal. Pero al definirlos así se consigue: 1) unir parapsicología y paranormal, de modo que sea más fácil ridiculizar, y 2) asumir que hay unos procesos PES y PK y que son paranormales.

Los parapsicólogos son únicos, en el sentido de que dedican la mayor parte de su investigación a tratar de probar la existencia de cosas que se cree son inexplicables a través de las leyes de la naturaleza conocidas. La mayoría de las ciencias tratan de explicar fenómenos observables; la parapsicología trata de observar fenómenos inexplicables.

Decir que los parapsicólogos son “únicos” hace parecerlos como tontos, como los únicos que hacen la tontería de estudiar fenómenos “inexplicables”. No vamos a recodarle a este señor (recordemos, doctor en Filosofía) que si yo investigo algo es porque quiero saber más cosas de eso, y que por definición ese algo es al menos en parte inexplicable. La idea de este párrafo es decir que los parapsicólogos son tontos y no saben de ciencia. Habrá que decírselo al premio Nobel Brian Josephson, que investiga la interacción mente-materia (psicokinesis)

La metodología científica en este campo data, por lo menos, de 1882 con la fundación de la Sociedad para la Investigación Psíquica (Society for Psychical Research) en Londres. Sus miembros buscaron distinguir los fenómenos psíquicos del espiritismo e investigar a los médiums y sus actividades. Estudiaron la escritura automática, la levitación, y los reportes de actividad ectoplásmica y de poltergeists.

Vale, puede pasar, si no fuera por incompleto. Se le olvida al hombre señalar el hecho de que quienes formaban la SPR no eran un grupo de amigos para pasar el rato, sino miembros de la comunidad universitaria, principalmente de la Universidad de Cambridge, de disciplinas diversas como Psicología, Filosofía, Medicina, Física, etc.

La experimentación moderna en el área de la parapsicología se ha concentrado principalmente en la percepción extrasensorial (PES), en la psicokinesis (influencia mental en los objetos físicos) y en la proyección astral (viaje de la mente y percepción fuera del cuerpo).

No. El término “proyección astral” pertenece al esoterismo o al ocultismo, en todo caso, no a la parapsicología. Pero al unir PES – PK – viaje astral, consigue que el lector diga: “vaya seriedad, investigan los viajes astrales”; es decir, se consigue que la parapsicología aparezca de nuevo como algo esotérico, relacionado con el ocultismo, y por tanto los investigadores irán con linternas, chalecos, o peor aún, velas, biblias, ouijas, etc. Y no, quienes investigan en ESP y PK lo hacen en los laboratorios de sus universidades, que para algo son doctores y/o estudiantes en psicología, física, medicina, etc.

Los experimentos se llevaron a cabo en la Duke University en los 1930's bajo la tutela de Joseph Banks Rhine (1895-1980) y su trabajo es continuado en el Centro Rhine de Investigaciones (Rhine Research Center), en la Gran Bretaña en la Sociedad para la Investigación Psíquica y en Rusia en laboratorios de investigación. Estadounidenses, entre muchos otros, Charles Tart y Raymond Moody, siguen desarrollando los trabajos de Rhine.

Alucinante. O sea, que después de Rhine la investigación en parapsicología la han hecho la SPR de Londres, algunos rusos, Tart… y Moody. R. Moody escribió el famoso libro “Vida después de la Vida”, y su intención NO era demostrar que había vida después de la muerte, sino llamar la atención acerca de esas particulares experiencias que parecían tener lugar en la proximidad de la muerte. Esta información es incompleta.

La CIA y la milicia de los Estados Unidos han contratado a parapsicólogos y estudiado a supuestos psíquicos como Ingo Swann. Un experimento de un año de duración realizado en los Laboratorios de Investigación de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (el experimento VERITAC, el nombre de la computadora utilizada) fue incapaz de confirmar la existencia de la PES. Aquí se refiere, me imagino, al proyecto Stargate (espionaje psíquico).

La capacidad de síntesis del autor es increíble: resume años de investigación en la frase “han contratado a parapsicólogos y estudiado a supuestos psíquicos como Ingo Swann”. A la hora de dar datos, menciona sólo el experimento VERITAC (no digo nada de él porque no lo conozco lo suficiente). Pero nada más. Nadie le ha comentado a este hombre, entre otras cosas, los resultados de los experimentos de Targ y Puthoff publicados en la revista Nature, que dieron origen al proyecto Stargate.

Más investigaciones parapsicológicas se llevan a cabo en muchos otros lugares, incluido el Laboratorio del Sueño (Dream Laboratory) del Hospital Maimonides en Brooklyn, Nueva York; la Universidad de Nevada en Las Vegas; la Princeton Engineering Anomalies Research; y la Universidad de Edimburgo, en la cual su departamento de psicología mantiene la Cátedra Koestler de Parapsicología, y publica la Gaceta Europea de Parapsicología (European Journal of Parapsychology). Y existen más publicaciones parapsicológicas.

Bueno, un párrafo que está bien. Poca información, pero algo es algo.

La investigación en esta área ha sido tradicionalmente caracterizada por la incompetencia en el diseño de experimentos controlados apropiados y en la evaluación de los datos estadísticos, por decepciones (engaños) y fraudes.

“Ave María Purísima, sin pecado concebido”; quiero decir, que este párrafo es la típica cantinela de los falsos escépticos. Si nos damos una vuelta por los blogs y lo que escriben los falsos escépticos vemos que esta frase es la más repetida, pero no por ello más cierta. Como en cualquier área de investigación científica, hay experimentos en parapsicología que son mejores y peores. En ocasiones, a pesar de obtener resultados positivos, hay que descartarlos porque se observa, o al menos se sospecha, de que ha habido algún error o porque se ofrece una explicación desde la psicología, pongamos, que es factible como causa de los resultados positivos. Pero la estrategia funciona: acusar a los que investigan en parapsicología de incompetentes o de mentirosos hace que la investigación en parapsicología pierda prestigio y aparezca como algo en lo que “no hay que perder el tiempo”.

Y cuando se hacen experimentos controlados correctamente, usualmente arrojan resultados negativos, i.e., no han demostrado un solo caso claro de poder psíquico o fenómeno paranormal.

Un resultado positivo en un experimento NO DEMUESTRA la existencia de un poder paranormal, y quien afirme esto lo hace desde la ignorancia o desde la intención de ridiculizar. Un resultado positivo en un experimento bien realizado indica que ese resultado no puede explicarse por medio de hipótesis o explicaciones conocidas, nada más. Esto esta claro para quienes investigan en este ámbito, pero a Carroll le da igual, ya que la intención es relacionar investigación experimental con “poderes psíquicos”. Por tanto, si hay resultados positivos, pero no se tratan de hacer volar mesas, por ejemplo.

Los resultados positivos generalmente se pueden explicar con probabilidades (uno puede esperar que por azar haya series inusuales de "aciertos psíquicos") Si aquí se refiere a los experimentos de elección forzada (tipo cartas Rhine) su crítica es válida y aceptable. En experimentos con elección libre parece menos probable. Sin embargo, los experimentos con resultados negativos, como el realizado por Richard C. Sprinthall y Barry S. Lubetkin publicado en la Gaceta de Psicología (Journal of Psychology, vol. 60, pp. 313-318) el cual fue apropiada y cuidadosamente diseñado, es universalmente rechazado por los creyentes del psi. Investigadores que afirman haber obtenido resultados positivos con frecuencia ignoran o racionalizan sistemáticamente sus propios estudios si estos no arrojan resultados que apoyen sus pretensiones.

Se ve que Carroll no lee publicaciones sobre parapsicología, como Journal of Parapsychology, por ejemplo, en donde hay numerosos artículos con resultados negativos que son publicados con total tranquilidad, sin intentar racionalizar. Esto es mas de lo mismo, o sea, mentir.

Muchos, si no todos, los investigadores psi permiten el comienzo y paro opcionales; y todos limitan su estudio a investigar trucos (adivinar números o la figura de naipes, o "adivina qué estoy viendo") y charlatanes de salón.

Mentira. O bien Carroll no conoce las investigaciones sobre parapsicología o las conoce pero prefiere contar lo que le parece (me inclino por la segunda opción). El comienzo o paro opcional no se realiza (ya en la época de Rhine esto dejo de hacerse, porque efectivamente podía alterar los resultados). En los experimentos actuales el número de ensayos viene prefijado de antemano. En cuanto a lo de adivinar números o figuras de naipes, también es falso. Aquí vemos de nuevo como las críticas se centran en un tipo concreto de investigación: la investigación con cartas Zener, la cual no se realiza hace décadas. Y por si tantas mentiras y errores no son suficientes, pues se recurre al recurso favorito de estos “escépticos”: el insulto, con frases como “charlatanes de salón”. Curiosamente, a medida que uno va analizando lo que dice Carroll, vamos viendo quien es el charlatán…

Muchos se fascinan con los números y experimentan con otros trucos de salón que utilizan alta tecnología. En lugar de hacer que la gente utilice sus pensamientos para cambiar la luz de un semáforo de rojo a verde, tratan de que influencie generadores de números aleatorios en computadoras. Y cuando el investigador obtiene un poco de peculiaridad estadística especula que tal cosa es debida a poderes paranormales.

Ya hemos comentado en la entrada en que analizábamos el artículo de Alcock que esta critica al criterio estadístico, como en las investigaciones micro-PK, es una critica razonable.

Por otra parte, cuando los parapsicólogos afirman tener pruebas de un psíquico real, no pueden hacer que el psíquico reproduzca los asombrosos resultados de sus experimentos. Por ejemplo, J. B. Rhine afirmaba que Hubert Pearce, quien más tarde se convertiría en ministro Metodista, había identificado correctamente 25 cartas de PES en fila después de haberle prometido 100 dólares por cada carta que pudiera identificar correctamente. La única ocasión en que Pierce reprodujo sus supuestos poderes fue en otro experimento hecho por Rhine y J. G. Pratt, otro creyente. No sólamente Rhine y Pratt no tomaron precauciones para asegurarse de que Pearce no hiciera trampa, sino que además nunca contaron con alguien que examinara a Pearce independientemente. Como resultado, mucha de la literatura acerca de este caso trata de la integridad: los escépticos sugieren que el hacer trampa fue posible, y Rhine y Pratt se ofenden de que cualquiera cuestione su integridad y competencia, y más la integridad de su sujeto de estudio, el Sr. Pearce. Pero, después de todo, no habría ninguna controversia si Pearce hubiera sido examinado apropiadamente o por terceros que no tuvieran interés personal en la perpetuación de la idea de que la investigación paranormal algún día podrá arrojar resultados valiosos. No habría controversia alguna si Pearce hubiera demostrado públicamente sus poderes psíquicos. Lo más probable es que Pearce no haya demostrado públicamente sus habilidades psíquicas porque realmente no tiene ninguna.

El trabajo con “psíquicos” ha sido problemático siempre, efectivamente. Sin embargo, creo que debería realizarse mas trabajo con individuos “psíquicos” o “dotados” (no me gustan esas palabras). En cuanto a lo de que los escépticos sugieren que Pearce pudo hacer trampa, espero que no se refiere a lo que dijo Hansel (décadas después) acerca de que podría haber habido una trampilla, o que se podría haber visto por encima de la puerta, y cosas así. Esto lo dijo décadas después de los experimentos de la serie Pearce-Pratt, cuando incluso la disposición del edificio había cambiado; es decir, la critica de Hansel es una propuesta imaginada por él sin base empírica alguna.

Pearce, además, no era un ilusionista consumado como Uri Geller, otro testigo estrella para la defensa de la PES. Geller ha demostrado sus poderes al público: puede doblar cucharas y llaves con la mente, lo cual, como Randi lo ha hecho notar, es el camino difícil. Randi realiza el mismo truco y demuestra cómo se hace. Para tener un buen panorama de lo que ocurre en la investigación científica en la parapsicología en estos días, es recomendable leer los reportes de Randi sobre los estudios hechos a Geller por Russel Targ y Harold Puthoff [cap. 7 de Flim-Flam!] o leer el reporte de Martin Gardner acerca de su libro Mind-Reach [cap. 30 de Science: Good, Bad and Bogus].

Uri Geller no es testigo estrella de la ESP para nadie. Absolutamente para nadie. Repito que los que investigan en parapsicología son mucho más conservadores de lo que la gente cree. Pero es más de lo mismo: aquí Carroll vuelve a dar información errónea.

Recientemente, el trabajo de Charles Honorton y sus experimentos ganzfeld han sido propuestos como exemplos de estudios científicos cuya integridad no puede ser puesta en duda. Tal vez. Pero los datos resultantes de estos experimentos ilustran otro problema del que sufre mucha de la investigación parapsicológica: las correlaciones no establecen causalidad.

“Las correlaciones no establecen causalidad”: absolutamente cierto.

Encontrar una correlación que no sería pronosticada estadísticamente no establece un evento causal. Adicionalmente, aún si existe un evento causal, la correlación por sí misma no es de mucha utilidad a la hora de determinar en qué consiste dicho evento. Lo que puedas pensar que es la causa podría ser el efecto. O, puede existir un tercer factor desconocido que sea el causante del efecto observado. O, la correlación puede ser casual, aún si ésta es estadísticamente improbable en cierto sentido. La aparente correlación casual bien puede ser estadísticamente probable en una larga corrida de eventos. Así, el hecho de que un grupo de sujetos de prueba identifique correctamente con un índice de .36 las cuatro imágenes que alguien más ha visto, cuando .25 es el índice que la casualidad predice, no establece un evento causal. Desde luego, esto tampoco establece a la PES como la causa, si es que hay una. El evento bien puede ser causado por algo, pero la causa real puede ser algo bastante ordinario, como fraude, pistas no intencionales, o alguna tendencia predispositoria en materia de probabilidades. Si otros investigadores pudieran duplicar los resultados con estudios cada vez más rigurosos, entonces sería muy probable que se están midiendo eventos causales. Por tanto, el problema sería encontrar la causa. Quizás resulte ser una fuerza psíquica hasta ahora no detectada por la física, pero esto es bastante improbable. Desde el punto de vista de la física parece existir un problema mayor con la asunsión y alegado descubrimiento de algunos parapsicólogos de que la distancia espacial es irrelevante al ejercicio de la PES. Cada una de las cuatro fuerzas conocidas de la naturaleza se debilitan con la distancia. De este modo, como Einstein lo señala en una carta dirigida al Dr. Jan Ehrenwald: "Esto sugiere... una muy fuerte indicación de que una fuente no reconocida de errores sistemáticos puede estar envuelta [en estos experimentos de la PES]" (Garder, 1981, p. 153). El escéptico primero creería que la PES no existe a creer que existe una fuerza muy poderosa que no es detectable aún y cuando somos capaces de detectar sin ningún problema lo que debería ser una fuerza mucho más débil, la gravedad.

En otra entrada futura repasaremos la investigación Ganzfeld. Durante mucho tiempo ha sido la metodología “estrella” en ESP por sus buenos resultados, y también porque con cada critica la metodología se ha ido refinando. La controversia continúa actualmente, aunque en muchos casos es solo hablar en círculos, ya que mientras se sigue debatiendo sobre el Ganzfeld, no se hace mención en muchas de las criticas “escépticas” los experimentos con nuevas metodologías, como ocurre en este “Diccionario Escéptico” de Carroll.

Algo que la mayoría de los defensores del psi tienen en común es la fe.

ABSOLUTAMENTE MENTIRA. Decir que los investigadores se mueven por la fe es una sutil manera, o no tan sutil, de decir que estos investigadores están cegados a los datos y la evidencia, y se comportaran como fanáticos. Es una estrategia ampliamente utilizada por los “escépticos”.

Esto por sí solo da cuenta del por qué ellos persiguen y proveen montones de datos empíricos para apoyar sus afirmaciones pero desdeñan o trivializan toda la evidencia empírica que indica que están equivocados. Su fe no es una creencia irracional sin consideración y totalmente a despecho de la evidencia, su fe es la clase de fe controlada que marca alguna creencia religiosa. La evidencia cuenta, pero sólo si apoya su creencia; si no es así entonces no cuenta.

Cierto… pero para todo el mundo. Igual es para los “escépticos”. Por ejemplo, solo hay que ver las citas que Carroll incluye en este “Diccionario Escéptico”: Gardner, Randi…No cita ningún artículo o publicación sobre investigación experimental en parapsicología, salvo las que van en contra. Esta estrategia es típica de estos falsos "escépticos", que citan publicaciones científicas en contra de la parapsicología, pero cuando hablan de parapsicología suelen utilizar como fuentes de referencias anécdotas y/o textos sesgados.

Este razonamiento selectivo trivializa el concepto de evidencia y explica, en parte, por qué tantas de las pruebas empíricas para el psi están inadecuadamente diseñadas, controladas y administradas. También explica por qué tantas racionalizaciones e hipótesis ad hoc son puestas para justificar las fallas y confirmar sus hipótesis psíquicas. Los parapsicólogos tienen un entendimiento demasiado amplio de lo que cuenta como buena ciencia. Para muchos no parapsicólogos parece que no sólamente uno puede hacer ciencia negligente o ciencia basura, o inventar terapias dañinas, y salirse con la suya en la parapsicología; esto parece ser la norma. Por tanto, la parapsicología es un campo atractivo para una amplia gama de chapuceros con doctorados. Es una lástima, ya que su madre, la psicología, es un campo son muchos investigadores científicos competentes que contribuyen a un mejor entendimiento del comportamiento humano y al bienestar de muchos pacientes.

“La parapsicología es un campo atractivo para una amplia gama de chapuceros con doctorados”. De nuevo volvemos al insulto. “Chapuceros con doctorados” es una manera de decir que quienes investigan en parapsicología, a pesar de ser doctores en sus áreas respectivas, son unos chapuceros. Suponemos que Carroll opina que los doctores que van en contra de la investigación en parapsicología no son chapuceros, ¿no? Bueno, quienes los tengan, porque la principal figura que citan los “escépticos” es Randi, un ilusionista, quien además se llevó una reprimenda de la APA (asociación Psicológica Americana) por sus más que dudosos procedimientos para "desenmascarar" a los que investigaban en parapsicología.

Además, la investigación en parapsicología la realizan en su inmensa mayoría psicólogos, esto es, que se lleva a cabo en el seno de universidades. Pero Carroll prefiere insinuar que quienes investigan en parapsicología son contrarios a la psicología, como que la "mancillan" o "dañan", para así introducir en el lector de la imagen de un investigador en parapsicología que es completamente ajeno a la psicología, cuando en realidad es todo lo contrario.

domingo, 28 de junio de 2009

Parásitos de la Ciencia

Hace tiempo que vengo rumiando esta entrada, pensando sobre si debería escribirla o no. He aprendido que no merece la pena perder el tiempo con cosas sin importancia, y es mejor reservar las energías para desarrollar proyectos y actividades provechosas. Al final he decidido no sólo escribirla, sino que tal vez pueda convertirse en una especie de sección.

El nombre de Parásitos de la Ciencia ha sido seleccionado a conciencia y creo ilustra lo que quiero expresar. Un parásito es un organismo que se nutre de otro organismo, generalmente mayor, y no ofrece nada a cambio. Al menos éste es el sentido en que yo lo escribo.

En parapsicología hay numerosos parásito de la ciencia, que pueden agruparse en dos grupos que, aunque aparentemente diferentes, son en realidad las dos caras de la misma moneda, léase, obtener beneficio a costa de sacrificar la veracidad, el trabajo serio y la propia ciencia. La palabra “ciencia” vende, da prestigio, de ahí que estos parásitos se adhieran a ella, y no a otras palabras, como “garbanzo”, pongamos por caso.

¿Cuáles son estos dos grupos? Como he dicho, representan los dos extremos de un continuo. En un extremo tenemos a los “periodistas del misterio”, los “investigadores de lo paranormal”, y otros nombres parecidos. Los más conocidos ejemplos de este tipo son Iker Jiménez, etc., y revistas del tipo “Enigmas”, “Mas Allá”, “Año Cero”, etc. Creo que queda claro a quienes me refiero. En el otro podemos encontrar asociaciones como ARP-SAPC (Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico), Circulo Escéptico, etc., que no son más que franquicias de producción en serie de CSICOP, actualmente CSI (Comité para la Investigación Escéptica), de origen estadounidense. Este segundo grupo se caracteriza por el empleo de dos palabras en cada una de sus frases, en cada uno de sus párrafos, vengan o no a colación: son las palabras “escéptico” y “pseudociencia”.

¿Quiénes son estos grupos, o mejor, que representan? El primer grupo “representa” la investigación de lo “paranormal”, la parapsicología, esoterismo, magia, ocultismo y cualquier cosa que pueda presentarse de forma lo bastante atractiva como para vender mucho. Habitualmente señalan que “la ciencia no puede explicar estos fenómenos”, y frases similares. Suele ser el lugar donde en primer lugar acude la gente interesada en parapsicología, como yo mismo hice cuando era pequeño, con personajes como Jiménez del Oso, la revista “Espacio y Tiempo” (precursora de Enigmas) e incluso llegue a ver programas en donde salían unos jovencitos Iker Jiménez y Lorenzo Fernández (afortunadamente esa cinta de VHS ya no existe). También compraba “Enigmas”, “Mas Allá” y “Año Cero”. Con 19 años, cuando ya llevaba un año de carrera, las tiré todas a la basura. Es algo que recomiendo. El objetivo de estas revistas es vender cuanto más mejor, y para ello recurren una y otra vez a los mismos temas: los misterios de Egipto, las psicofonías, etc. Los artículos no están planteados para producir un conocimiento acumulativo, de modo que uno espere que en el número siguiente vera algo nuevo; no, los temas se repiten y los contenidos también: uno lee lo mismo sobre los misterios de Egipto en el número de enero que en el de julio, y así sucesivamente.

En cuanto al segundo grupo, en principio, es un grupo muy deseable. Uno espera que estas asociaciones, por decirlo de algún modo, “luchen” contra la cantidad de barbaridades que en demasiadas ocasiones se destilan del primer grupo. Enarbolan la bandera del escepticismo (ya digo que es una de sus palabras favoritas) y eso es bueno, porque escéptico, por definición es “el que duda”, y así uno espera que alienten el que la gente tenga en cuenta otras opiniones, que busquen información contrastada, etc. Pero no es el caso. Como he dicho, todas estas asociaciones, al igual que en otras partes del mundo donde existen asociaciones similares, son franquicias del antiguo CSICOP (Comité para la Evaluación Escéptica de las Afirmaciones de lo Paranormal) Suelen contar con la colaboración o apoyo de profesores universitarios, cosa normal, comprensible y deseable, y suelen copar todos los medios de comunicación disponibles: periódicos, televisión, etc. Como buenos parásitos, se pegan a entidades mayores, lo cual uno también encontraría normal si hicieran bien su trabajo. Entonces, ¿cuál es el problema? Habría que remontarse a los orígenes del CSICOP cuando el fundador abandono la asociación al año porque no estaba de acuerdo con la línea de acción que comenzaba a seguir: acoso y derribo de todo aquello que se salga de la ortodoxia. Pero no hace falta ir tan lejos. Ser “escéptico” (por supuesto, siempre entre comillas cuando nos referimos a estos individuos) da dinero. ¿Cómo? Es sencillo: primero hay que autoproclamarse como los guardianes de la verdad, del pensamiento crítico, de la lucha por la ciencia frente a las pseudociencias. Esto suele calar porque, efectivamente, tenemos el grupo primero de los “periodistas del misterio” y aún otro grupo peor, los brujos y videntes (tipo Bruja Lola, Paco Porras, etc.), lo cual hace que la gente interesada en el tema recibe y crea una información sin ninguna base, ni veracidad, proveniente en ocasiones de aprovechados, lo cual es un peligro, y bastante grande. Así, en especial en el ámbito académico, estas asociaciones son vistas como salvadoras, como individuos preocupados por la ciencia, y esto les lleva a recibir el apoyo de personas pertenecientes a ámbitos académicos, preocupados sinceramente por la proliferación de tonterías relacionadas con “lo paranormal” entre el publico en general. Pero hay más. El miedo. Este es el segundo “modus operandi” de estas asociaciones, y que yo mismo conozco de primera mano. Si usted, pongamos por caso, es un profesor universitario, o un investigador de un centro privado, por ejemplo, y decide realizar una investigación o actividad relacionada con la parapsicología, pero de un modo científico, serio, tiene dos problemas. Uno, que la ciencia es algo social, y que en el momento en que muestra interés en este tema ya lo miran de modo extraño. Y lo peor, que entonces su universidad, o su lugar de trabajo, puede recibir “atentos consejos”, cartas de estas asociaciones que señalan que lo que usted hace es pseudociencia. Y nadie en su sano juicio que pertenezca a un ámbito académico se arriesga a que lo relaciones con la parapsicología y demás. Bueno, yo si. Al final, lo que consiguen con todo esto es que sólo ellos (estas asociaciones) son las apropiadas para hablar de la parapsicología, solo ellos son escépticos y críticos. Mejor que ellos den la conferencia, mejor que ellos publiquen la columna, mejor que ellos decidan. ¡Ah!, y claro, cobrando.

Por tanto, vemos que ambos grupos, los “periodistas del misterio” y los “escépticos” tienen mucho en común:

1. Ambos grupos viven de lo mismo: la parapsicología, lo paranormal, las experiencias anómalas. Los primeros la venden rodeada de misterio, oscuridad y “susto”; los segundos lo atacan diciendo que no es científico y que solo ellos pueden hablar del tema.

2. Es curioso, pero si se piensa uno esperaría que el segundo grupo ya debería haber “acabado” con el primero. Pero no es así. ¿Por qué? Nadie mata a la gallina de los huevos de oro: las asociaciones “escépticas” necesitan a los del primer grupo (e incluso a los magos y videntes) para justificar su existencia, puesto que, por si solos, no producen nada, no pertenecen a la comunidad científica. Es patético, pero es lo que hay. Sinceramente, llego a sentir pena por estos “escépticos” que no han logrado alcanzar ninguna relevancia académica, ni llegar a formar parte de la comunidad científica, y que vuelcan su frustración de esa manera. Tal vez me equivoque, y la compensación económica que imagino obtienen (pago por cursos, conferencias, subvenciones) sea suficiente para ellos.

3. Los dos grupos producen cero investigaciones. Cuando digo investigaciones no me refiero hacerse una foto con un chaleco al lado de unas ruinas (con la ropa limpita, eso sí) ni tampoco citar consignas del CSICOP/CSI ni ridiculizar a quienes los hacen ni “asesorar” a las universidades que acogen actividades relacionadas con la parapsicología.

En fin, que esto es solo una opinión personal, pero sirva para hacernos una idea del panorama. Aparte de todo esto, existe una pequeñísima parcela (pequeña en nuestro país) en donde se encuentran personas interesadas sinceramente en las experiencias anómalas, y que no se sienten a gusto en ninguno de os grupos anteriores. Yo soy uno de ellos, pero no el único. Hay muchos más, fuera y dentro de las universidades. Trabajamos poquito a poco. Y que se apunte quien quiera.

jueves, 25 de junio de 2009

Instituto de Parapsicología – Naum Kreiman (Argentina)

He añadido un enlace al Instituto de Parapsicología de Argentina, que recoge los trabajos de Naum Kreiman, quien dirigió la conocida publicación Cuadernos de Parapsicología, actualmente bajo el nombre de Comunicaciones de Parapsicología.

Kreiman ha sido uno de los investigadores más prolíficos hasta la fecha en lengua hispana. Ha hecho aportes importantes en el aspecto metodológico y experimental. Su trabajo, y el trabajo del Instituto de Parapsicología, es un importante aporte a los estudiantes de parapsicología de habla hispana que no conocen la literatura en inglés.

Os recomiendo echar un vistazo a la pagina donde podéis encontrar varios artículos de Cuadernos de Parapsicología. Poco a poco irán añadiendo más en formato pdf.

Un saludo
Oscar Iborra